Mgtr. Antonio F. García Zamora
Esta nueva propuesta visual, nace de una fotografía que me impresionó hace algunos años: el mar como un basurero o centro recolector de la contaminación humana. Algo así como un botadero que no solo contiene basura, sino un botadero con vidas enclavadas en la
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| Díptico: Creaturas Sintéticas. (2026). Mixta, 30x41cm (c/u) |
inconciencia y la irresponsabilidad humana, donde se acumula aquello que se desecha y cree haberse olvidado.
Cuando pienso en la isla de basura (que lamentablemente no hay una, sino muchas), no la imagino únicamente como un fenómeno geográfico flotando en medio del océano. Para mí es también una estructura simbólica, una metáfora inquietante de nuestra relación con el mundo: un entramado donde se cruzan restos, memorias, materiales industriales, formas de vida alteradas y olvidada.
Cada una de estas obras es un fragmento de esa cartografía inestable. Una cartografía que no existe solo en el océano, sino también en nuestra conciencia colectiva.
En mi propuesta artística, trabajo estas piezas con óleo y materiales de desecho: redes que se usaron para envolver frutas, tapas plásticas, fragmentos de aluminio, bolsas y fibras sintéticas. No se trata de un gesto decorativo. Más bien es una decisión ética y poética: pintar con aquello que el sistema descarta para recordar que, en realidad, casi nada desaparece.
A continuación hablo un poco de algunas de mis obras artísticas y un poco del concepto trabajado, que tampoco pretendo que sea la única definición, porque el arte permite innumerables lecturas dependiendo del diálogo que tenga con el espectador.
Lo que el agua no suelta
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| Lo que el Agua no suelta (2026), mixta. 40X54cm |
En esta obra el mar deja de ser superficie para convertirse en memoria retenida. Las redes, los plásticos y las capas de óleo construyen una tensión constante entre movimiento y atrapamiento.
El agua, que tradicionalmente imaginamos como símbolo de limpieza o renovación, aquí adquiere otra dimensión: conserva, aprisiona, se enreda...
Lo que alguna vez fue útil reaparece ahora como cicatriz.
Sedimentos de lo humano
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| Sedimentos de la humano (2026), mixta, 40x54cm |
Mientras trabajaba esta pieza pensé mucho en el tiempo. No en el tiempo abstracto, sino en el tiempo que se deposita lentamente sobre las cosas.
Los materiales se adhieren a la pintura como los sedimentos se adhieren al fondo marino. Nada se impone de manera estridente. Todo se acumula.
En ese proceso aparece una intuición que me incomoda y al mismo tiempo me revela algo profundo: el residuo ya no es algo externo al ser humano. Se ha vuelto parte de nuestra propia geografía.
De alguna forma, también somos sedimento.
Redes del descarte
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| Redes del descarte (20206), mixta 40x55cm |
Aquí las tramas (redes, hilos, fibras y líneas) dialogan con tramas invisibles: las redes del consumo, de la producción y del olvido.
La red ya no conecta; captura.
Mientras pintaba, me interesaba que la superficie no pudiera leerse de un solo golpe. Quería una pintura que obligara a mirar despacio y descubrir nuevos significados casi tocar con la mirada. Una pintura que funcionara como un tejido donde lo pictórico y lo material se entrelazan.
Mar interrumpido
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| Tríptico: Mar interrumpido (2026), mixta. 20x20cm (c/u) |
Esta obra surge de una sensación de ruptura.
El flujo natural del paisaje marino aparece atravesado por cortes, interferencias y cuerpos extraños. Los materiales industriales irrumpen en la continuidad del color y del gesto pictórico.
El horizonte ya no promete continuidad. Promete interrupción, el mar sigue allí, pero ya no es el mismo.
Criaturas sintéticas
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| Díptico: Creaturas Sintéticas. (2026). Mixta, 30x41cm (c/u). |
Quizá esta es la pregunta más inquietante de toda la serie:
¿qué formas de vida emergen cuando el desecho se convierte en hábitat?
Las criaturas que aparecen en estas pinturas no son monstruos ni alegorías cerradas. Son presencias ambiguas, híbridas. Nacen de la convivencia forzada entre naturaleza y residuo.
No anuncian un futuro lejano, habitan el presente.
Pintar desde la materia
Esta serie no intenta denunciar desde una distancia moral. Prefiero pensar que es una manera de pensar con la materia.
Trabajar con redes, aluminio, tapas plásticas y bolsas es también reconocer que esos materiales forman parte de nuestro paisaje cotidiano. Forman parte de nuestra historia reciente.
Como señala Timothy Morton, vivimos en una época en la que los residuos industriales ya no pueden entenderse como elementos externos a la naturaleza: se han vuelto parte de ella, configurando lo que él llama una ecología oscura, donde lo humano y lo no humano se entrelazan de formas inquietantes (Morton, 2016).
De manera similar, el artista y teórico T. J. Demos ha señalado que muchas prácticas del arte contemporáneo buscan hoy confrontar la crisis ecológica no solo mediante la representación, sino mediante el uso mismo de materiales que evidencian los circuitos del consumo global (Demos, 2016).
En mi caso, estas pinturas son apenas el inicio de una investigación visual más amplia sobre residuo, memoria, responsabilidad y reflexión.
La serie Isla de basura permanece abierta.
No pretende cerrar preguntas. Prefiere mantenerlas flotando (incómodas, visibles) como esas islas que el mundo intenta ignorar, pero que siguen creciendo en silencio.
Referencias
Demos, T. J. (2016). Decolonizing nature: Contemporary art and the politics of ecology. Sternberg Press.
Morton, T. (2016). Dark ecology: For a logic of future coexistence. Columbia University Press.
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